Hola. Semana intensa, linda y un poco vertiginosa. Me muevo entre presentaciones, salas y libretas, y todo parece hablar del mismo tema con acentos distintos: cómo filtrar sin clausurar. El jueves me senté en la presentación de Pinta BAphoto y volvió esa sensación de campo expandido de la fotografía: soportes, montajes y circulación como parte de la obra. Un mapa de prácticas que, si uno lo mira con calma, te obliga a preguntar no solo qué es una foto hoy, sino dónde vive. Y me quedé pensando en eso, en dónde vive una foto hoy. No solo en qué soporte, sino en qué economía de atención. ¿Cuándo un montaje deja de exhibir y empieza a pensar por nosotros?
A la salida me apuré para llegar —por recomendación y al filo del cierre— a “Esoterismo Pop: Charlie Squirru” en Rolf Art. GENIAL. Pop con fe y sin caricatura: liturgia de color que no renuncia a la materialidad. Cuando el signo devocional y el consumo comparten mesa, el chiste fácil se cae y aparece algo mejor: memoria con brillo. Esa mezcla rara que, si la mirás dos veces, te devuelve preguntas más que respuestas. ¿Qué queda sagrado cuando todo circula? ¿Qué queda superficie cuando algo te conmueve de verdad?






Este viernes pasado se activó Palos con fuerza. Las muestras cumplieron una semana de vida y en la inauguración no se podía caminar. Lo digo con alegría y agradecimiento: gracias a quienes se acercaron, quedamos felices y medio aturdidos. El viernes que viene, 17 de octubre, es el cierre. Si no viniste, vení. Si viniste, repetí. Y si estás dudando, te espero en el entrepiso con una muestra que curé y que me dio un placer enorme trabajar: POR LA MISMA RAZÓN POR LA CUAL LAS FLORES SE SECAN AL REVÉS — de Dominique Vispo. Hay una idea que sostiene el recorrido y que me gusta recordar en voz alta: “Tocar sin poseer: ahí se cifra buena parte del sentido.” Cuando la pared respira y las piezas se sostienen sin apretar, el intervalo hace su trabajo y las cosas empiezan a hablar entre sí. No busquen un centro, busquen zonas; ajusten la distancia y miren de costado.






Entre pasillos y cafés, anduve por Fundación OSDE llevando notas de luz y montaje para futuros enredos. También aprobé una materia pesada y hermosa; gané un poco de autoestima y algunas horas de sueño menos, saldo razonable para este año que parece cinco en uno y todavía le queda cuerda. En paralelo, sigo afinando esta etapa de gestora cultural, curadora emergente y crítica de la vida: escribir, producir, escuchar, editar, insistir. Con colegas estamos craneando muestras porque, claramente, no tenemos paz. Y mejor así.









Vuelvo a las preguntas, como siempre. ¿Qué hace una sala cuando deja de ser fondo y empieza a ser cuerpo? ¿Cómo cambia tu lectura cuando te corrés medio paso y dejás que el borde ceda? ¿Qué obra pide todavía silencio, aunque el feed grite?
Gracias a quienes pasaron por Palos y empujaron la temperatura de la sala.
Que no se pudiera caminar es la mejor medida imprecisa de una sala viva. Nos vemos el viernes 17 en el cierre. Yo llevo las preguntas; ustedes, la mirada. Y en la próxima edición les comparto notas de recorrido de BAphoto con la calma que merecen.
Nos leemos la próxima.
Julieta


